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Eje Cafetero podría estudiar la viabilidad de la energía nuclear en Colombia mediante reactores modulares pequeños

Foto tomada de: Valora Analitik

Energía nuclear: El Eje Cafetero podría ser el escenario para estudiar su viabilidad

Sector: Energía / Seguridad energética, innovación y transición energética

Investigadores de la Universidad Nacional de Colombia plantean que el Eje Cafetero, conformado por zonas de Caldas, Risaralda y Quindío, podría convertirse en un escenario para estudiar la viabilidad de pequeños reactores nucleares modulares. La iniciativa busca evaluar esta tecnología como alternativa para diversificar la matriz energética y reducir la dependencia de la generación hidroeléctrica en periodos de sequía.

Bogotá D.C., septiembre de 2026. La energía nuclear vuelve a tomar fuerza dentro del debate energético colombiano. Un estudio de la Universidad Nacional de Colombia plantea que el Eje Cafetero podría ser el escenario para analizar la viabilidad de pequeños reactores nucleares modulares, conocidos internacionalmente como SMR.

La propuesta se concentraría en territorios como Risaralda, Caldas y Quindío, incluyendo a Armenia como parte del análisis regional. El objetivo es evaluar, mediante herramientas de simulación y computación, si esta tecnología podría aportar seguridad energética, confiabilidad y acceso a electricidad en zonas donde el sistema enfrenta vulnerabilidades.

La discusión aparece en un momento de alta presión para el sistema eléctrico colombiano. El Fenómeno de El Niño 2026 podría alcanzar sus niveles más fuertes hacia finales del año, reduciendo la disponibilidad de agua para generación hidroeléctrica y aumentando la necesidad de respaldo térmico.

En este contexto, la energía nuclear empieza a verse no como una decisión inmediata de construcción, sino como una alternativa que debe estudiarse con rigor técnico, regulatorio, social y ambiental antes de definir si puede hacer parte de la matriz energética del país.

Eje Cafetero, posible escenario de evaluación nuclear

La Universidad Nacional señaló que el Eje Cafetero podría servir como escenario inicial para estudiar la viabilidad de pequeños reactores nucleares modulares en Colombia.

La selección de esta región respondería a su conectividad energética, su ubicación estratégica y la posibilidad de desarrollar simulaciones que permitan analizar impactos técnicos, económicos, sociales y comunitarios.

El estudio no plantea una instalación inmediata, sino una etapa de evaluación que permitiría entregar información a tomadores de decisión, entidades públicas, empresas y comunidades.

Reactores modulares pequeños, la tecnología bajo análisis

La iniciativa se enfocaría en pequeños reactores nucleares modulares, una tecnología diseñada para producir electricidad a menor escala frente a las centrales nucleares tradicionales.

Estos sistemas buscan ofrecer generación continua, baja en emisiones y con posibilidad de adaptación a necesidades regionales o territorios donde se requiere respaldo confiable.

Sin embargo, los investigadores aclaran que se trata de una tecnología que aún debe analizarse con cuidado, especialmente porque su adopción exige regulación robusta, talento especializado, seguridad nuclear, aceptación social y acuerdos nacionales e internacionales.

Simulaciones y computación para estudiar viabilidad

De acuerdo con el físico nuclear Diego Torres, profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional, la iniciativa permitiría desarrollar una plataforma digital para apoyar la toma de decisiones.

Esta herramienta estaría dirigida a empresas, entidades de Gobierno y comunidades, con el objetivo de evaluar posibles escenarios de reactores nucleares modulares en el Eje Cafetero.

Para determinar inicialmente la viabilidad, se utilizarían simulaciones de alto nivel y herramientas computacionales capaces de analizar variables de generación, costos, beneficios, percepción social, aceptación comunitaria e impactos regionales.

El Niño aumenta la urgencia de diversificar la matriz

La propuesta cobra relevancia porque Colombia atraviesa un escenario climático exigente por el Fenómeno de El Niño.

Cuando las sequías se prolongan, disminuye la capacidad de las hidroeléctricas para generar energía y el sistema debe apoyarse más en plantas térmicas, que suelen tener mayores costos y dependen de combustibles como gas, carbón o líquidos.

En un país con alta participación hidroeléctrica, la diversificación de fuentes puede ayudar a reducir vulnerabilidades frente a sequías, cambios climáticos, retrasos en proyectos y aumentos sostenidos de la demanda.

XM ha advertido déficit potencial en el sistema

Según cifras mencionadas por XM, en agosto de 2026 el país tenía un déficit que podría llegar a 2,4% en los siguientes meses.

Esa señal se suma a otras alertas del sector relacionadas con retrasos en proyectos de generación y transmisión, menor hidrología, mayor uso térmico y presión sobre el abastecimiento de gas.

La discusión nuclear aparece, entonces, dentro de una conversación más amplia sobre cómo robustecer el sistema eléctrico colombiano para que pueda responder a escenarios de alta demanda y menor disponibilidad hídrica.

Energía firme y continua para el sistema

Una de las ventajas que destacan los investigadores es que la energía nuclear puede generar electricidad de forma continua.

A diferencia de fuentes variables como la solar y la eólica, que dependen de condiciones naturales, una planta nuclear puede operar de manera estable durante largos periodos, siempre que cuente con estándares adecuados de seguridad, operación y regulación.

Esa característica la convierte en una opción a estudiar dentro de los debates sobre firmeza, respaldo, confiabilidad y diversificación de la matriz eléctrica.

Bajas emisiones como argumento de transición energética

Entre los argumentos a favor de la energía nuclear está su capacidad de generar electricidad con bajas emisiones de gases de efecto invernadero durante la operación.

El profesor Camilo Younes, de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura en Manizales, señaló que las centrales nucleares no emiten gases de efecto invernadero en operación como sí ocurre con fuentes térmicas basadas en combustibles fósiles.

En su explicación, indicó que estas centrales emiten principalmente vapor de agua, lo que abre la discusión sobre su papel potencial dentro de una matriz eléctrica más limpia y confiable.

El componente social será determinante

El proyecto no se limitaría a simulaciones técnicas.

Según Younes, la iniciativa tiene un fuerte componente social, porque busca incorporar diálogo con comunidades y analizar la percepción local frente a una tecnología que suele generar inquietudes.

La aceptación social será uno de los elementos más importantes para cualquier discusión nuclear en Colombia, especialmente por los temores asociados a seguridad, residuos, riesgos, costos y experiencias internacionales.

Proyecto está en etapa final para aprobación por regalías

De acuerdo con la información de la universidad, el proyecto se encuentra en su etapa final para ser aprobado en el Sistema Nacional de Regalías.

La iniciativa surge de una alianza entre la Gobernación del Quindío, la Universidad del Quindío, la Universidad de Caldas, el sector privado y comunidades.

Si recibe aprobación, los investigadores iniciarían actividades de simulación, medición de percepción local, creación de plataformas tecnológicas y desarrollo de procesos de conocimiento social en la zona.

Retos regulatorios y legales

Uno de los principales retos para avanzar en energía nuclear en Colombia es la regulación.

El país necesita marcos legales e institucionales que definan cómo evaluar, autorizar, supervisar y controlar posibles aplicaciones nucleares, especialmente si en el futuro se considera su uso para generación eléctrica.

También serían necesarios acuerdos nacionales e internacionales, estándares de seguridad, protocolos de salvaguardas, formación de talento humano y capacidades técnicas para operar y fiscalizar cualquier desarrollo.

Colombia ya avanza en cooperación nuclear

El debate académico ocurre en paralelo con avances institucionales. El Ministerio de Minas y Energía firmó en febrero de 2026 un Memorando de Entendimiento con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para establecer cooperación en aplicaciones de tecnología nuclear orientadas a la descarbonización y al fortalecimiento del suministro eléctrico.

Ese acuerdo contempla intercambio de información, buenas prácticas, estadísticas, planificación, modelado, seguimiento energético, desarrollo de infraestructura nuclear e intercambios técnicos sobre diseño, construcción, regulación y pequeños reactores modulares.

La cooperación fue planteada como una herramienta para estudiar con rigor la viabilidad de estas tecnologías dentro de una transición energética justa, segura y sostenible.

Ley nuclear moderniza el marco institucional

La discusión también se apoya en avances normativos recientes.

La Universidad Nacional Sede Medellín señaló que Colombia dio un paso importante con la Ley 2603 de 2026, conocida durante su trámite como “Átomos para la Vida”, que moderniza el marco institucional y regulatorio del sector nuclear.

Este tipo de normas busca cerrar vacíos, ordenar competencias y crear capacidades para que cualquier aplicación nuclear se evalúe bajo estándares técnicos y de seguridad.

Agencia Nacional de Seguridad Nuclear

Dentro del nuevo marco institucional, uno de los elementos centrales es la creación de una autoridad especializada en seguridad nuclear.

La Agencia Nacional de Seguridad Nuclear tendría funciones de control regulatorio sobre actividades nucleares y radiológicas, incluyendo autorizaciones, inspección, vigilancia, fiscalización y definición de reglas de seguridad.

Una entidad técnica de este tipo resulta esencial para separar la promoción de la tecnología de la vigilancia independiente sobre riesgos, operación, materiales y estándares internacionales.

Formación de talento humano, un paso obligatorio

Colombia también tendría que formar talento especializado si quiere avanzar en energía nuclear.

Ingenieros, físicos, reguladores, operadores, técnicos, expertos en seguridad, especialistas ambientales y profesionales en comunicación de riesgo serían necesarios para estudiar y eventualmente desarrollar esta tecnología.

Instituciones académicas como la Universidad Nacional han venido impulsando espacios de investigación, formación y debate sobre las capacidades que necesitaría el país para evaluar seriamente la energía nuclear.

Zonas no interconectadas podrían beneficiarse

Otro argumento mencionado por los investigadores es el potencial de la energía nuclear para apoyar territorios no conectados al sistema eléctrico nacional.

Según los académicos, una parte importante del territorio colombiano corresponde a zonas no interconectadas, donde el suministro suele ser costoso, limitado o dependiente de combustibles fósiles líquidos.

Si los pequeños reactores modulares logran madurez técnica, aceptación social y viabilidad regulatoria, podrían estudiarse como alternativa de respaldo para regiones vulnerables con baja confiabilidad energética.

Leticia y Guaviare aparecen como posibles beneficiarios futuros

Los investigadores mencionan que zonas como Leticia o Guaviare podrían beneficiarse en el futuro de soluciones confiables, seguras y económicas si la tecnología llega a escalar.

En estos territorios, la dependencia de combustibles líquidos puede elevar costos y reducir la confiabilidad del suministro, especialmente por las dificultades logísticas para transportar energéticos.

La energía nuclear modular, si supera sus retos técnicos y regulatorios, podría convertirse en una alternativa a evaluar para ofrecer energía continua en zonas apartadas.

Asequibilidad, otro eje del debate

Para Younes, el asunto no se limita a seguridad energética.

El investigador señaló que también se trata de garantizar un suministro confiable, continuo y asequible, especialmente para poblaciones vulnerables o regiones donde la energía resulta costosa.

Desde esa perspectiva, la energía nuclear podría aportar mayor seguridad y confiabilidad al sistema, siempre que su desarrollo demuestre viabilidad económica, aceptación social y cumplimiento estricto de estándares internacionales.

No se trata de reemplazar hidroeléctricas

La discusión nuclear no implica abandonar las fuentes existentes de la matriz colombiana.

Expertos de la Universidad Nacional han señalado que el debate no consiste en apagar hidroeléctricas ni frenar la expansión solar o eólica, sino en resolver la necesidad de energía firme y continua para los próximos años.

La energía nuclear se plantea como una opción complementaria de largo plazo, que podría aportar firmeza en un sistema cada vez más expuesto a variabilidad climática, crecimiento de demanda y retrasos de infraestructura.

Una tecnología que exige confianza pública

La palabra nuclear suele generar preocupaciones en la opinión pública.

Por eso, cualquier proceso de evaluación deberá incluir pedagogía, transparencia, participación comunitaria, acceso a información técnica y explicación clara sobre riesgos, beneficios, límites y condiciones de seguridad.

Sin confianza pública, incluso una tecnología con potencial energético puede enfrentar resistencia social, judicialización o falta de legitimidad para avanzar.

Energía nuclear como decisión de largo plazo

El desarrollo nuclear no es una solución inmediata para los problemas de suministro de 2026 o 2027.

Se trata de una apuesta que, si el país decide continuar, requeriría años de estudios, fortalecimiento regulatorio, cooperación internacional, formación de talento, infraestructura, licenciamiento, financiación y aceptación social.

Por eso, los estudios actuales son importantes: permiten construir evidencia antes de tomar decisiones apresuradas o depender únicamente de discusiones coyunturales.

Colombia busca ampliar su abanico energético

La transición energética exige diversificar el sistema sin comprometer confiabilidad.

Colombia cuenta con una matriz históricamente apoyada en hidroeléctricas, pero enfrenta retos por sequías, crecimiento de demanda, necesidad de gas, retrasos en transmisión y mayor integración de renovables variables.

En ese escenario, estudiar tecnologías como la nuclear modular puede ayudar a ampliar el abanico de opciones para planear el suministro eléctrico de las próximas décadas.

Qué viene para el estudio

Si el proyecto es aprobado por el Sistema Nacional de Regalías, la siguiente etapa incluiría simulaciones, análisis de percepción local, desarrollo de plataformas tecnológicas y trabajo con comunidades.

Los resultados permitirían evaluar si el Eje Cafetero cuenta con condiciones técnicas, sociales y económicas para servir como escenario de estudio de reactores nucleares modulares.

También ayudarían a identificar barreras regulatorias, necesidades de talento, riesgos percibidos, beneficios potenciales y condiciones para una eventual discusión nacional más amplia.

Investigadores de la Universidad Nacional de Colombia plantean que el Eje Cafetero podría convertirse en escenario para estudiar la viabilidad de pequeños reactores nucleares modulares. La iniciativa evaluaría, mediante simulaciones y herramientas computacionales, posibles aplicaciones de esta tecnología en Caldas, Risaralda y Quindío. El proyecto surge en medio de alertas por el Fenómeno de El Niño 2026, menor disponibilidad hídrica, mayor dependencia térmica y necesidad de diversificar la matriz eléctrica. Además, incorpora un componente social para medir percepción comunitaria y analizar si la energía nuclear podría aportar seguridad, confiabilidad y asequibilidad, especialmente en regiones vulnerables o zonas no interconectadas.

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