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Colombia descendió cinco puestos en el Índice de Transición Energética 2026 del Foro Económico Mundial

Foto tomada de: La República

Colombia descendió cinco puestos en el índice de transición energética durante 2026

Sector: Energía / Transición energética, sostenibilidad y seguridad energética

Colombia cayó del puesto 38 al 43 en el Índice de Transición Energética 2026 del Foro Económico Mundial, elaborado junto con Accenture. Aunque el país mantiene fortalezas por su matriz hidroeléctrica y mejoras en emisiones, el informe advierte debilidades en preparación futura, estabilidad regulatoria, inversión e infraestructura.

Bogotá D.C., septiembre de 2026. Colombia perdió terreno en el Índice de Transición Energética 2026, medición elaborada por el Foro Económico Mundial en colaboración con Accenture. El país descendió cinco posiciones frente a la edición anterior, al pasar del puesto 38 al 43 entre 120 países evaluados.

El resultado refleja un desempeño mixto. Por un lado, Colombia conserva fortalezas asociadas a su matriz eléctrica de baja emisión, especialmente por el peso de la generación hidroeléctrica y el avance de fuentes renovables. Por otro, enfrenta señales de alerta en estabilidad regulatoria, ejecución de proyectos, acceso rural, cocción limpia y preparación para sostener la transición energética en el tiempo.

El informe del Foro Económico Mundial evalúa tanto el desempeño actual de los sistemas energéticos como las condiciones que tienen los países para seguir avanzando hacia modelos más seguros, sostenibles y accesibles. En la edición 2026, el reporte advierte que el progreso global se está fragmentando por tensiones geopolíticas, cuellos de botella de infraestructura, aumento de la demanda y debilitamiento de las condiciones de política y financiamiento.

En el caso colombiano, la caída en el ranking abre una discusión sobre la capacidad del país para transformar sus ventajas naturales en una transición energética sólida, financiable y ejecutable, especialmente en un contexto de riesgos de seguridad energética, retrasos en infraestructura y alta incertidumbre para la inversión.

Colombia baja del puesto 38 al 43

La medición ubica a Colombia en el puesto 43 del Índice de Transición Energética 2026.

En la edición anterior, el país ocupaba la posición 38, por lo que el retroceso fue de cinco puestos. Al revisar la trayectoria desde 2022, la caída acumulada llega a ocho lugares, según el reporte de La República sobre el ranking.

Esta reducción no implica que Colombia pierda todas sus fortalezas energéticas, pero sí muestra que otros países avanzan con mayor velocidad o con mejores condiciones de preparación para sostener la transición en el largo plazo.

Puntaje general de 60,2

En la edición 2026, Colombia alcanzó un puntaje general de 60,2.

El desempeño actual del sistema energético nacional registró una calificación de 66,6, mientras que la capacidad del país para responder y avanzar en el futuro obtuvo 50,6.

Esta diferencia evidencia una asimetría importante: el sistema energético colombiano aún funciona relativamente bien en indicadores presentes, pero sus condiciones de preparación futura son más débiles.

Buen desempeño actual, menor preparación futura

La brecha entre el desempeño actual y la preparación futura es uno de los principales mensajes del índice para Colombia.

El país se beneficia de una matriz eléctrica históricamente limpia, con alta participación hidroeléctrica, lo que mejora sus indicadores de sostenibilidad y emisiones.

Sin embargo, el índice advierte que las condiciones para mantener o acelerar ese desempeño son menos robustas. Entre los puntos críticos aparecen la estabilidad de política pública, la capacidad institucional, el financiamiento, la infraestructura y la ejecución oportuna de proyectos estratégicos.

Colombia mejora en emisiones

Uno de los datos positivos del informe es que Colombia registró una de las mayores mejoras del mundo en emisiones.

Según el análisis citado, el país tuvo un avance de 13,9% en este componente, impulsado por el buen desempeño hidroeléctrico y por la expansión de capacidad renovable.

Además de Colombia, solo Paraguay, Macedonia del Norte y Singapur alcanzaron mejoras de ese rango, lo que confirma que el país aún cuenta con ventajas relevantes en sostenibilidad eléctrica.

Acceso a energía eléctrica retrocede 1,2%

El balance también incluye señales negativas en materia de acceso.

Según el reporte, Colombia retrocedió 1,2% en acceso a energía eléctrica, debido al deficiente acceso rural y a la falta de cobertura de cocción limpia en hogares que aún dependen de leña o combustibles contaminantes.

Este punto muestra que la transición energética no se limita a instalar nuevas tecnologías renovables. También exige garantizar cobertura, calidad del servicio, soluciones para zonas rurales y acceso a energéticos limpios para cocinar.

Regulación e inversión, puntos débiles

El informe menciona a Colombia entre las economías emergentes donde más se deterioraron la regulación y el compromiso político.

La preocupación está relacionada con la inestabilidad de las políticas públicas, un factor que puede ahuyentar inversión de largo plazo en generación, transmisión, almacenamiento, redes, gas, hidrógeno, eficiencia energética y nuevas tecnologías.

Para que la transición avance, los inversionistas necesitan reglas estables, permisos claros, señales de mercado, seguridad jurídica y capacidad institucional para ejecutar proyectos dentro de los tiempos previstos.

El peso de la hidroelectricidad sostiene al sistema

El sistema energético colombiano sigue apoyándose de manera importante en los recursos hidroeléctricos.

Esa característica le ha permitido al país mantener una matriz relativamente limpia y obtener buenos resultados en sostenibilidad frente a otras economías con mayor dependencia de combustibles fósiles.

Sin embargo, la dependencia hídrica también representa un riesgo cuando aparecen fenómenos climáticos como El Niño, periodos secos prolongados o variaciones en los aportes de agua a los embalses.

Seguridad energética entra en el centro del debate

La caída en el índice ocurre en un momento en que Colombia discute con mayor intensidad su seguridad energética.

El país enfrenta alertas por crecimiento de demanda, retrasos en proyectos de transmisión, necesidad de respaldo térmico, presión sobre embalses y retos de abastecimiento de gas.

En ese contexto, la transición energética debe equilibrar sostenibilidad con confiabilidad. No basta con aumentar fuentes limpias; también se requiere energía firme, redes disponibles, almacenamiento, combustibles de respaldo y coordinación regulatoria.

Colombia ocupa el cuarto lugar en América Latina

A nivel regional, Colombia ocupa la cuarta posición de América Latina, con calificación total de 60,2.

El país es superado por Brasil, que lidera la región con 66,4 puntos y el puesto global 17; Chile, con 65,8 puntos y la casilla global 20; y Uruguay, con 62,1 puntos y el puesto global 38.

Aunque Colombia se mantiene en la parte media-alta de la región, su retroceso evidencia que necesita fortalecer condiciones de preparación si quiere competir con los países latinoamericanos mejor posicionados.

Brasil lidera América Latina

Brasil aparece como el país latinoamericano con mejor desempeño en el Índice de Transición Energética 2026.

Su puntaje de 66,4 y su posición global 17 lo ubican por encima de otras economías de la región.

El desempeño brasileño refleja una combinación de escala, recursos energéticos, avances en renovables, institucionalidad y capacidad de sostener una agenda energética más diversificada.

Chile y Uruguay superan a Colombia

Chile ocupa el segundo lugar regional, con 65,8 puntos y la posición global 20.

Uruguay también supera a Colombia, al ubicarse en el puesto global 38 con 62,1 puntos.

Ambos países han sido reconocidos por sus avances en energías renovables, marcos de transición y capacidad de integración de nuevas tecnologías, aunque cada uno enfrenta retos propios de infraestructura, flexibilidad y seguridad de suministro.

Países con menor calificación en la región

En América Latina, los países con menor desempeño incluyen a Venezuela, Ecuador, República Dominicana y Jamaica, según las posiciones mencionadas en el análisis regional.

Venezuela obtuvo 47,0 puntos y ocupó el puesto 110; Ecuador alcanzó 50,7 puntos y la posición 90; mientras República Dominicana registró 50,9 puntos y el puesto 92.

La brecha regional es amplia: entre Brasil, en el puesto global 17, y Jamaica, ubicada en la posición 118, hay más de 100 lugares de diferencia.

Promedio regional de 53,8 puntos

El promedio regional para América Latina fue de 53,8 puntos.

La región conserva ventajas por matrices eléctricas relativamente limpias, muchas de ellas soportadas en generación hidroeléctrica, lo que favorece indicadores de sostenibilidad y equidad.

Sin embargo, el desafío está en la preparación futura: políticas estables, financiamiento accesible, innovación, infraestructura, redes de transmisión, almacenamiento y capacidad institucional para sostener el avance.

Suecia lidera el ranking global

A nivel mundial, Suecia lidera el Índice de Transición Energética 2026 con 75,3 puntos.

El país nórdico ocupa la primera posición por tercer año consecutivo, gracias a sus resultados en sostenibilidad y preparación para la transición energética, aunque el informe también registra un aumento de 2,2% en emisiones.

Su liderazgo refleja la importancia de combinar sistemas energéticos limpios, políticas estables, infraestructura, innovación y capacidad de adaptación a nuevas demandas.

Finlandia y Dinamarca completan el podio

Finlandia ocupa el segundo lugar global con 74,1 puntos.

Dinamarca completa el podio con 72,6 puntos, consolidando el dominio de países nórdicos y europeos en la parte alta del ranking.

También se destacan Estonia, con 70,9 puntos, y Noruega, con 70,5 puntos, dentro de los cinco mejores desempeños globales.

Los países con menor desempeño global

En el extremo inferior del índice aparece la República Democrática del Congo, con 39,8 puntos y la posición 120.

El grupo de los cinco países con menor calificación lo completan Botsuana, en la posición 119 con 41,8 puntos; Jamaica, en el lugar 118 con 43,6; y Yemen junto con Mongolia, ubicados en los puestos 116 y 117, ambos con 45,3 puntos.

Estos resultados muestran que la transición energética enfrenta desafíos mucho más profundos en países con restricciones de infraestructura, financiamiento, institucionalidad, acceso, seguridad y estabilidad económica.

El índice mide desempeño y preparación

El Energy Transition Index evalúa el avance de los sistemas energéticos desde dos dimensiones principales.

La primera es el desempeño actual, que considera aspectos como seguridad energética, sostenibilidad y equidad. La segunda es la preparación para la transición, es decir, los fundamentos que permiten mantener el progreso en el tiempo.

Entre esos fundamentos se encuentran políticas públicas, regulación, infraestructura, financiamiento, innovación, capital humano y capacidad institucional.

La transición global se está fragmentando

El informe global advierte que la transición energética enfrenta una etapa de mayor fragmentación.

A pesar de que la inversión energética mundial alcanzó niveles récord, los avances se ven limitados por tensiones geopolíticas, cuellos de botella de infraestructura, aumento de la demanda y condiciones más débiles de política pública y financiamiento.

Para el Foro Económico Mundial, la siguiente fase de la transición no dependerá únicamente del despliegue de tecnologías limpias, sino de cerrar brechas en regulación, redes, financiamiento y condiciones que sostengan la ejecución.

Qué debe mejorar Colombia

Para recuperar terreno, Colombia deberá fortalecer varios frentes.

El primero es la estabilidad regulatoria, indispensable para atraer inversión de largo plazo. El segundo es la ejecución de infraestructura, especialmente redes de transmisión, almacenamiento y conexión de proyectos renovables.

El tercero es la seguridad energética, que exige mantener confiabilidad, respaldo térmico, gas disponible, gestión de embalses y planificación frente a fenómenos climáticos.

Acceso rural y cocción limpia siguen pendientes

La transición energética también debe llegar a los hogares.

El retroceso en acceso muestra que persisten brechas rurales y problemas de cobertura en cocción limpia, especialmente en comunidades que aún dependen de leña o combustibles contaminantes para preparar alimentos.

Reducir estas brechas requiere inversión en redes, soluciones aisladas, energías renovables distribuidas, gas, electricidad confiable, programas sociales y esquemas sostenibles de operación en territorios apartados.

Transición energética no es solo generación renovable

El resultado colombiano deja una lección importante: la transición energética no se mide únicamente por la entrada de proyectos solares o eólicos.

También depende de redes de transmisión, almacenamiento, permisos, seguridad jurídica, financiamiento, innovación, talento humano, eficiencia, acceso universal, estabilidad tarifaria y capacidad del sistema para responder a la demanda.

Sin estos elementos, incluso un país con matriz limpia puede perder posiciones frente a economías que avanzan con reglas más claras y mayor preparación institucional.

Riesgos para la inversión de largo plazo

La menor estabilidad regulatoria mencionada en el informe puede afectar la inversión.

Los proyectos energéticos requieren horizontes de largo plazo, altos montos de capital, permisos complejos y recuperación de inversión durante varios años.

Si las reglas cambian con frecuencia o si los proyectos enfrentan retrasos prolongados, los inversionistas pueden exigir mayores retornos, aplazar decisiones o dirigir capital hacia otros mercados.

Infraestructura, el reto detrás del ranking

Uno de los mensajes recurrentes del índice y del debate energético colombiano es la necesidad de infraestructura.

El país necesita redes de transmisión para evacuar energía renovable, proyectos de almacenamiento para dar flexibilidad, respaldo para atender sequías y soluciones de acceso en territorios rurales.

Sin esta infraestructura, el potencial renovable y la matriz limpia pueden no traducirse en mayor confiabilidad ni en mejores posiciones internacionales.

Un llamado a acelerar la ejecución

La caída al puesto 43 funciona como una señal para acelerar decisiones.

Colombia tiene ventajas relevantes: recursos hídricos, potencial solar y eólico, experiencia eléctrica, capacidad empresarial y una matriz comparativamente limpia.

Pero esas fortalezas deben complementarse con proyectos terminados, reglas estables, financiamiento, tecnología, acceso territorial y coordinación entre Gobierno, empresas, comunidades y reguladores.

Colombia descendió cinco puestos en el Índice de Transición Energética 2026 del Foro Económico Mundial, al pasar de la posición 38 a la 43 entre 120 países. El país obtuvo un puntaje general de 60,2, con mejor desempeño actual del sistema energético, de 66,6, pero menor preparación futura, de 50,6. Aunque registró una mejora de 13,9% en emisiones por su matriz hidroeléctrica y mayor capacidad renovable, el informe advierte rezagos en acceso rural, cocción limpia, estabilidad regulatoria, inversión, infraestructura y seguridad energética. En América Latina, Colombia ocupó el cuarto lugar, detrás de Brasil, Chile y Uruguay.

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