Foto tomada de: Valora Analitik / Centelsa by Nexans
Centelsa by Nexans abre conversación sobre desafíos del sector eléctrico de cara al nuevo Gobierno
Sector: Energía / Electrificación, infraestructura y redes eléctricas
Centelsa by Nexans, en alianza con la Cámara Colombiana de la Energía (CCE), realizará el encuentro “Electrificación hacia el 2030: desafíos y oportunidades del sector” el próximo 1 de octubre. El espacio reunirá a representantes de generación, transmisión, distribución, regulación y operación para analizar qué infraestructura necesita Colombia para responder a una demanda creciente con mayor seguridad, eficiencia y resiliencia.
Bogotá D.C., septiembre de 2026. Colombia entra en una nueva etapa de discusión sobre el futuro de su sistema eléctrico. La expansión de las redes, la calidad del servicio, la sostenibilidad financiera de los operadores, la integración de fuentes renovables y la confiabilidad aparecen entre los principales asuntos que deberán ser atendidos durante los próximos años.
En ese contexto, Centelsa by Nexans busca abrir un espacio de conversación entre empresas, gremios, organismos técnicos e instituciones para analizar las decisiones que serán necesarias de cara a 2030.
La compañía realizará, junto con la Cámara Colombiana de la Energía y con Valora Analitik como media partner, el encuentro denominado “Electrificación hacia el 2030: desafíos y oportunidades del sector”.
La cita está programada para el 1 de octubre y tendrá como eje una pregunta central: qué necesita Colombia para contar con una infraestructura eléctrica más segura, eficiente, resiliente y preparada para las nuevas demandas energéticas.
Electrificación hacia 2030 entra en la agenda
El proceso de electrificación de la economía está modificando progresivamente las exigencias sobre el sistema eléctrico.
El crecimiento residencial, la expansión industrial, la movilidad eléctrica, los centros de datos, la digitalización y nuevas cargas comerciales requieren cada vez más capacidad de generación y redes capaces de transportar y distribuir esa energía.
Esto significa que el debate ya no puede concentrarse únicamente en cuántos megavatios adicionales necesita Colombia.
También debe analizarse si las líneas, subestaciones, transformadores, sistemas de distribución y demás componentes de la infraestructura tendrán capacidad suficiente para atender esas nuevas necesidades.
Centelsa by Nexans busca conectar a toda la cadena eléctrica
La propuesta del encuentro es reunir diferentes eslabones del sistema.
Entre ellos se encuentran representantes de generación, transmisión, distribución, regulación y operación.
La compañía considera que los retos de electrificación requieren una visión conjunta porque los problemas de una etapa de la cadena terminan afectando a las demás.
No sirve aumentar generación si no existen redes suficientes para transportarla, de la misma forma que una red robusta necesita una oferta de energía adecuada para atender el crecimiento de la demanda.
Expansión de redes será uno de los grandes retos
Uno de los principales temas será la expansión y modernización de las redes eléctricas.
Colombia necesita incorporar nuevos corredores de transmisión y reforzar sistemas de distribución que en muchos casos fueron diseñados para perfiles de demanda diferentes a los actuales.
La electrificación del transporte, por ejemplo, puede aumentar rápidamente la carga sobre transformadores residenciales, redes comerciales y estaciones de servicio.
Lo mismo ocurre con industrias, proyectos de vivienda, grandes superficies y centros de datos, que pueden requerir cantidades importantes de electricidad y nuevas conexiones.
La nueva generación está entrando más lento de lo previsto
El debate se produce además en un momento en el que la expansión de generación enfrenta retrasos.
A corte del 17 de septiembre de 2026, Colombia había incorporado aproximadamente 1.027 MW de los 4.475 MW esperados para el año.
Esto equivale a cerca de 23% de la capacidad inicialmente prevista y muestra la distancia entre la planeación y la entrada efectiva de algunos proyectos.
La situación refuerza la importancia de coordinar permisos, financiación, conexión, transmisión y construcción para que la capacidad proyectada pueda convertirse realmente en oferta disponible.
Planeación no basta si los proyectos no se ejecutan
Uno de los desafíos más importantes del sector colombiano está en transformar la planeación en infraestructura operativa.
La UPME ha reconocido durante 2026 que una parte de los proyectos incluidos en la planeación energética no logra materializarse en los tiempos inicialmente previstos.
Cuando esto ocurre, la capacidad de generación o transmisión que se esperaba tener disponible en una determinada fecha no llega al sistema.
Esto puede reducir los márgenes de confiabilidad, incrementar restricciones y obligar a utilizar de manera más intensa infraestructura existente.
Transmisión debe avanzar junto con la generación
La incorporación de fuentes renovables hace todavía más importante la expansión de transmisión.
Los proyectos solares y eólicos suelen construirse donde están disponibles los mejores recursos naturales, lugares que no siempre coinciden con los principales centros de consumo.
Para aprovechar esa electricidad se necesitan líneas capaces de llevarla hacia ciudades, industrias y mercados regionales.
Si la transmisión llega tarde, una planta puede estar técnicamente terminada y aun así enfrentar restricciones para entregar toda su energía.
Distribución también tendrá que modernizarse
El reto no termina en las grandes líneas de alta tensión.
Los sistemas de distribución que finalmente llevan la electricidad a hogares y empresas también deben prepararse para una mayor electrificación.
Redes inteligentes, medición avanzada, automatización, transformadores con mayor capacidad y sistemas de gestión de demanda tendrán un papel creciente.
Estas inversiones pueden mejorar calidad del servicio y permitir que la red responda de manera más flexible cuando cambie el comportamiento de los usuarios.
Calidad del servicio seguirá siendo una prioridad
Centelsa by Nexans incluye la calidad del servicio entre los puntos que requieren discusión.
Una mayor electrificación hace que las interrupciones sean todavía más costosas para hogares y empresas.
Procesos industriales, telecomunicaciones, pagos digitales, refrigeración y movilidad dependen cada vez más de un suministro eléctrico continuo.
Por eso, las nuevas inversiones deben aumentar no solamente la cantidad de energía disponible, sino también la confiabilidad y resiliencia de la infraestructura.
Resiliencia será clave ante fenómenos climáticos
Colombia también necesita redes capaces de responder a eventos climáticos cada vez más exigentes.
Sequías, altas temperaturas, lluvias extremas, deslizamientos y otros fenómenos pueden afectar infraestructura energética.
Un sistema resiliente debe tener capacidad para mantener el servicio o recuperarlo rápidamente cuando alguno de sus componentes resulta afectado.
Esto implica mejores diseños, redundancia, mantenimiento, digitalización y sistemas de monitoreo que permitan detectar fallas con mayor velocidad.
Renovables necesitan redes preparadas
La integración de energía solar y eólica es otro de los temas centrales hacia 2030.
Estas tecnologías tienen perfiles de generación distintos a las plantas convencionales y pueden variar rápidamente según las condiciones de sol y viento.
El sistema deberá adaptarse mediante transmisión, almacenamiento, automatización y fuentes capaces de entregar energía cuando las renovables reduzcan su producción.
La expansión renovable, por tanto, requiere una transformación paralela de la infraestructura eléctrica.
Los cables son parte crítica de la electrificación
La conversación es especialmente relevante para Centelsa by Nexans por el papel que tiene la industria de cables dentro de la cadena.
Generación, transmisión, distribución y consumo final necesitan sistemas de cableado capaces de transportar energía de manera segura y eficiente.
Nexans identifica precisamente esos cuatro segmentos como componentes centrales de su estrategia global de electrificación.
La modernización de redes, el crecimiento renovable y las nuevas cargas aumentan la demanda por soluciones de baja, media y alta tensión con mayores requisitos técnicos.
Centelsa tiene una base industrial en Colombia
Nexans integró a Centelsa dentro de su operación internacional después de adquirir la compañía colombiana.
El grupo ha destacado a Centelsa como un fabricante ubicado en Cali, especializado en cables para aplicaciones de distribución y uso de la electricidad y con presencia en importantes mercados de América Latina.
Esta posición le permite participar directamente en la discusión sobre infraestructura, industria local y necesidades técnicas de la expansión eléctrica colombiana.
Industria local también estará en discusión
Uno de los puntos señalados en la agenda es el desarrollo y protección de la industria local.
La expansión eléctrica requerirá grandes cantidades de cables, transformadores, estructuras, sistemas de protección, medidores y otros componentes.
Una parte de estos productos puede fabricarse localmente, mientras otros deberán continuar importándose debido a su especialización tecnológica.
El desafío será encontrar un equilibrio entre competitividad, disponibilidad, calidad, contenido local y velocidad de ejecución.
La infraestructura eléctrica puede impulsar industria y empleo
La construcción de nuevas redes también puede convertirse en una oportunidad económica.
Los proyectos requieren ingeniería, fabricación de equipos, construcción, logística, mantenimiento y operación especializada.
Una mayor participación de proveedores nacionales puede aumentar el impacto económico de las inversiones y desarrollar capacidades que posteriormente puedan competir en otros mercados.
Sostenibilidad financiera de los operadores será otro eje
Las empresas de transmisión y distribución necesitan suficiente capacidad financiera para ejecutar inversiones y mantener infraestructura.
Si las tarifas, mecanismos de remuneración o problemas de cartera deterioran sus flujos de caja, los programas de expansión pueden verse afectados.
En 2026, el sector eléctrico colombiano ha enfrentado precisamente una discusión significativa sobre liquidez, cadena de pagos y capacidad de algunos agentes para cumplir obligaciones.
Por eso, la sostenibilidad económica de los operadores forma parte de cualquier estrategia de electrificación de largo plazo.
Air-e evidencia los riesgos financieros de la cadena
La situación de empresas como Air-e ha demostrado que un problema financiero en comercialización puede trasladarse hacia generadores, transmisores y otros participantes.
La falta de liquidez puede reducir la capacidad para contratar energía, cumplir pagos o sostener inversiones.
Esto significa que el diseño del sistema no puede separar confiabilidad física de sostenibilidad financiera.
Ambas dimensiones deberán formar parte de las conversaciones sobre el sector hacia 2030.
Nuevas demandas cambiarán el perfil del sistema
El tipo de consumo eléctrico también está cambiando.
Los vehículos eléctricos desplazan parte de la demanda de combustibles hacia redes de distribución, mientras los centros de datos pueden requerir grandes cantidades de potencia de manera continua.
La climatización está aumentando en regiones con mayores temperaturas y la electrificación industrial puede trasladar procesos tradicionalmente alimentados por combustibles hacia la electricidad.
Todos estos cambios aumentan la importancia de anticipar dónde y cuándo aparecerán nuevas cargas.
Movilidad eléctrica requerirá nuevas soluciones
La expansión de vehículos eléctricos es uno de los ejemplos más visibles.
La instalación masiva de cargadores en conjuntos residenciales, edificios, centros comerciales y corredores viales puede exigir refuerzos en transformadores y redes locales.
También aumentará la necesidad de sistemas de gestión que distribuyan la carga para evitar que numerosos vehículos demanden potencia máxima al mismo tiempo.
Digitalización permitirá gestionar mejor la red
La infraestructura del futuro tendrá un componente digital cada vez mayor.
Sensores, medición inteligente, automatización y análisis de datos permiten conocer en tiempo real cómo se comporta el sistema.
Esto facilita detectar fallas, administrar cargas, integrar generación distribuida y tomar decisiones operativas con mayor precisión.
La electrificación hacia 2030 será, por tanto, un proceso simultáneamente físico y digital.
Generación distribuida cambia el flujo tradicional
Los usuarios también comienzan a convertirse en productores mediante paneles solares y otros sistemas de autogeneración.
Históricamente, la electricidad fluía principalmente desde grandes plantas hacia el consumidor final.
Con la generación distribuida, parte de la energía puede producirse en viviendas, comercios o industrias e incluso inyectarse nuevamente a la red.
Esto exige infraestructura capaz de operar con flujos bidireccionales y nuevas herramientas de control.
Almacenamiento puede ganar protagonismo
Las baterías serán otra pieza importante de la infraestructura eléctrica futura.
Almacenar electricidad permite separar el momento en que la energía se produce del momento en que se consume.
Esto es especialmente útil para integrar energía solar y eólica y atender periodos de demanda elevada cuando estas fuentes tienen menor disponibilidad.
El desarrollo del almacenamiento deberá avanzar junto con regulación, modelos de negocio y capacidad de conexión.
La confiabilidad sigue siendo la prioridad
El crecimiento renovable y la electrificación deben ocurrir sin comprometer la continuidad del servicio.
Colombia necesita suficiente capacidad firme y redes que puedan reaccionar cuando una fuente no está disponible o cuando cambia rápidamente el nivel de demanda.
Los eventos de El Niño que enfrenta el país durante 2026 han vuelto a poner este concepto en el centro del debate.
2030 exige decisiones desde ahora
Muchas de las obras eléctricas requieren varios años para pasar desde la planeación hasta la operación.
Estudios, licencias, consultas, ingeniería, financiación, adquisición de equipos y construcción pueden extender considerablemente los cronogramas.
Esto significa que la infraestructura que Colombia necesitará en 2030 debe comenzar a definirse y ejecutarse desde ahora.
Nuevo Gobierno tendrá que definir prioridades
El encuentro organizado por Centelsa by Nexans ocurre precisamente cuando el país comienza a discutir cuáles deberían ser las prioridades energéticas del nuevo Gobierno.
Entre las decisiones estarán la velocidad de expansión de redes, los mecanismos para atraer inversión, la integración de renovables, el papel de la industria local y las soluciones para mejorar calidad y confiabilidad.
Estas políticas deberán equilibrar costos para los usuarios con la necesidad de realizar inversiones suficientes para atender una economía cada vez más electrificada.
Sector privado busca aportar a la discusión
Centelsa by Nexans presenta el encuentro como un espacio para generar conocimiento, alianzas e iniciativas.
La intención es conectar posiciones de empresas, gremios, autoridades y organismos técnicos antes de que las decisiones de política pública estén completamente definidas.
La participación de diferentes eslabones permite identificar problemas comunes que pueden quedar ocultos cuando cada actor analiza únicamente su parte de la cadena.
Cámara Colombiana de la Energía participa como aliada
El encuentro cuenta con la participación de la Cámara Colombiana de la Energía.
Su presencia busca ampliar la representación de actores vinculados a infraestructura, bienes y servicios para el sector energético.
La colaboración entre compañías industriales y gremios puede ayudar a convertir las necesidades identificadas en propuestas de inversión, regulación o desarrollo productivo.
La transición energética depende de infraestructura
Uno de los mensajes que deja esta discusión es que la transición energética no puede medirse únicamente por la cantidad de paneles solares o aerogeneradores instalados.
Para que estas tecnologías funcionen a gran escala se necesitan cables, líneas, subestaciones, sistemas de control, almacenamiento y redes de distribución capaces de integrarlas.
Sin esa infraestructura, la nueva generación puede terminar limitada por restricciones de conexión o transporte.
Colombia necesita una visión integral
El reto hacia 2030 es coordinar todos los componentes del sistema.
Generación suficiente, transmisión disponible, distribución moderna, estabilidad financiera, regulación predecible e industria competitiva tendrán que avanzar al mismo tiempo.
La electrificación crea oportunidades importantes para desarrollo económico y reducción de emisiones, pero también aumenta la dependencia del país de una infraestructura eléctrica robusta.
Por eso, los próximos años serán determinantes para establecer si las inversiones logran acompañar el ritmo de crecimiento de la demanda.
Centelsa by Nexans, en alianza con la Cámara Colombiana de la Energía, realizará el 1 de octubre el encuentro “Electrificación hacia el 2030: desafíos y oportunidades del sector”. La iniciativa reunirá representantes de generación, transmisión, distribución, regulación y operación para analizar la expansión de redes, calidad del servicio, sostenibilidad financiera, integración de energías renovables, industria local y confiabilidad. El debate ocurre en un momento en que Colombia ha incorporado solo cerca de 23% de los 4.475 MW de nueva capacidad esperados para 2026, lo que refuerza la necesidad de acelerar proyectos y coordinar generación con infraestructura de transmisión y distribución.















