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Carbón y oro impulsan el sector minero energético colombiano mientras petróleo y gas mantienen tendencia negativa

Foto tomada de: Portafolio

Carbón y oro “salvaron la patria” en sector minero energético en segundo trimestre, ante freno del crudo y el gas

Sector: Minero-energético / Carbón, oro, petróleo y gas

El sector extractivo colombiano volvió a terreno positivo en el segundo trimestre de 2026, impulsado por el crecimiento del carbón y los minerales metalíferos. Sin embargo, la caída sostenida del petróleo crudo y el gas natural mantiene las alertas sobre reservas, producción futura e ingresos fiscales.

Bogotá D.C., agosto de 2026. El sector minero-energético colombiano logró cortar una racha de caídas durante el segundo trimestre de 2026, gracias al impulso del carbón y los minerales metalíferos, entre ellos el oro. No obstante, el desempeño positivo del agregado contrasta con la debilidad persistente del petróleo y el gas natural.

De acuerdo con el más reciente informe del DANE, el PIB de Explotación de Minas y Canteras registró una variación positiva en el segundo trimestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior. Este resultado marcó un giro frente al desempeño observado en 2025, cuando el sector había registrado una caída significativa.

El avance se explica por el comportamiento diferenciado de sus principales componentes. Mientras el carbón y los minerales repuntaron por una mayor actividad y demanda externa, la extracción de petróleo crudo y gas natural extendió su trayectoria negativa, una tendencia que preocupa por su impacto sobre divisas, regalías, ingresos fiscales y seguridad energética.

El panorama deja una lectura mixta: el sector extractivo volvió a aportar crecimiento económico, pero la base de hidrocarburos continúa debilitándose por menor producción, falta de nuevos contratos de exploración, reducción de reservas y un entorno de inversión más complejo.

Carbón y minerales impulsaron el segundo trimestre

El repunte del sector extractivo en el segundo trimestre de 2026 fue jalonado principalmente por el carbón, que registró una expansión de 16,2%, y por los minerales metalíferos, con un crecimiento de 15,4% frente al mismo periodo de 2025.

Estos dos segmentos compensaron el menor desempeño de otras ramas extractivas y permitieron que el agregado de minas y canteras volviera a terreno positivo.

La recuperación del carbón y el buen comportamiento de minerales como el oro muestran que la minería sigue siendo un componente relevante dentro de la economía nacional, especialmente por su aporte a exportaciones, regalías y actividad regional.

Hidrocarburos completan varios trimestres en negativo

En contraste, la extracción de petróleo crudo y gas natural disminuyó 2,6% en el segundo trimestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior.

Con este resultado, la rama de hidrocarburos completó ocho trimestres consecutivos de variaciones negativas en las cuentas nacionales trimestrales.

La tendencia refleja un problema estructural: el país produce menos crudo y menos gas, mientras crece la presión por atender la demanda interna, sostener ingresos fiscales y garantizar combustibles para la industria y la generación térmica.

Producción de gas comercializado cayó 14% en el semestre

Al interior de la rama de hidrocarburos, la producción de gas natural comercializado registró una contracción de 14,0% durante el primer semestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025.

El promedio diario pasó de 811,2 millones de pies cúbicos a 699,0 millones de pies cúbicos.

Esta caída continúa la tendencia observada durante 2025, cuando la oferta comercializada de gas cerró con una reducción anual de 17,1%, ubicándose en 794,2 millones de pies cúbicos por día.

La reducción de la oferta local de gas obliga al país a depender más de importaciones, especialmente para respaldar generación térmica durante periodos de baja hidrología o alta demanda.

Petróleo bajó 2,1% en el primer semestre

La producción promedio de petróleo durante los primeros seis meses de 2026 alcanzó 731,5 mil barriles diarios.

Esta cifra fue inferior en 15,5 mil barriles diarios frente a los 747,0 mil barriles por día registrados en el mismo periodo de 2025, lo que equivale a una contracción de 2,1%.

En el acumulado de 2025, la producción petrolera se había ubicado en 746,5 mil barriles diarios, con una baja de 3,4% frente al promedio consolidado de 2024.

Falta de nuevos contratos de exploración preocupa al sector

Para el sector gremial, la caída de los hidrocarburos no responde únicamente a factores coyunturales, sino a determinantes estructurales relacionados con inversión, exploración y reposición de reservas.

Nelson Castañeda, presidente ejecutivo de Campetrol, señaló que la extracción depende de incorporar nuevas reservas e invertir en campos, pero Colombia no firma un contrato nuevo de exploración desde agosto de 2022.

Según el dirigente, sin áreas nuevas no hay reposición de reservas ni producción futura, y esa restricción no se corrige en el corto plazo.

Menos exploración puede golpear ingresos fiscales

El estancamiento en la firma de contratos de exploración representa un riesgo para la estabilidad de los ingresos fiscales del país.

El sector petrolero y minero ha sido históricamente una fuente relevante de regalías, impuestos, dividendos, inversión extranjera y divisas.

Si la producción de petróleo y gas continúa cayendo, el país podría recibir menos recursos por exportaciones, regalías e impuestos, al tiempo que tendría que importar más combustibles para cubrir su demanda interna.

Campetrol recuerda el potencial fiscal del sector

Castañeda recordó que, en su punto más alto, en 2014, el sector aportó al Gobierno Nacional cerca de $38,4 billones, a precios de 2025.

Para el gremio, esa cifra refleja el potencial fiscal que podría recuperarse si el país reactiva exploración, producción, recobro mejorado y desarrollo de recursos convencionales y no convencionales.

El debate de fondo es cómo equilibrar transición energética, seguridad de suministro, ingresos públicos, desarrollo regional y aprovechamiento de recursos existentes.

Factor de recobro, una oportunidad técnica

Una de las alternativas planteadas por la industria es aplicar tecnologías de recobro mejorado en campos en producción.

Según Campetrol, el factor de recobro actual en Colombia es de apenas 15%, frente a un promedio mundial de entre 30% y 35%.

El gremio sostiene que aumentar en un punto el factor de recobro equivaldría a 743 millones de barriles adicionales, cerca de tres años de producción del país.

Esta posibilidad muestra que no todo el debate depende de nuevos descubrimientos. También existe potencial en mejorar la extracción de campos existentes mediante tecnología, inversión y gestión de reservorios.

Sirius aparece como proyecto clave de gas costa afuera

El debate sobre reservas también incluye el potencial de proyectos costa afuera. Campetrol destacó el rol de Sirius, considerado uno de los proyectos más avanzados para ampliar la oferta de gas natural.

Según Castañeda, Sirius podría aportar 470 millones de pies cúbicos diarios, equivalentes a cerca de 67% de la producción nacional actual de gas.

Este potencial cobra relevancia en un momento en el que las importaciones ya cubren una porción significativa de la oferta de gas y el país necesita nuevas fuentes para sostener hogares, industria y generación térmica.

Recursos no convencionales siguen en debate

El sector también plantea la necesidad de discutir los recursos no convencionales.

Campetrol señaló que Colombia tendría un potencial equivalente a 70 veces las reservas probadas de gas y 4 veces las de petróleo, estimado en 8.234 millones de barriles y 167.000 Gpc de gas.

Sin embargo, el gremio advierte que ese potencial se encuentra frenado por un proyecto de ley que busca prohibir estas técnicas.

La discusión sigue siendo sensible por sus implicaciones ambientales, sociales, energéticas y fiscales.

Licencias y consultas previas inciden en los tiempos

El desarrollo de proyectos de exploración y producción requiere trámites institucionales, licencias ambientales y procesos de relacionamiento con comunidades.

Castañeda afirmó que el país necesita un marco ambiental con licencias y consultas previas ágiles y predecibles.

Como ejemplo, mencionó que Sirius exige cerca de 120 consultas previas y tendría un avance aproximado de 52% en ese proceso.

Estos tiempos pueden incidir en la velocidad con la que nuevos proyectos logran incorporarse a la oferta energética nacional.

Orden público también golpea la producción

La seguridad en las regiones operativas es otro factor que afecta la actividad extractiva.

Según el vocero de Campetrol, durante 2024 se registraron 1.363 bloqueos y 4,1 millones de barriles diferidos.

Los bloqueos, ataques, cierres de vías o conflictos sociales pueden retrasar operaciones, impedir transporte de equipos, suspender producción y elevar costos para las compañías.

Carga fiscal cercana al 80% afecta competitividad

Campetrol también señaló que la carga fiscal total ronda el 80% en petróleo.

Según el gremio, este nivel de carga tributaria y de regalías ya habría llevado a la salida de 7 empresas del país.

La competitividad fiscal es una variable clave para atraer capital de exploración, especialmente en una industria de alto riesgo, ciclo largo y alta inversión inicial.

Taladros activos caen 48% frente a noviembre de 2022

La actividad de perforación refleja el menor ritmo de inversión. De acuerdo con datos de la industria citados en el reporte, la cantidad de taladros activos se ha reducido 48% frente a los niveles de noviembre de 2022.

Esta caída es relevante porque los taladros son un indicador adelantado de actividad exploratoria y de desarrollo. Menos taladros pueden anticipar menor reposición de reservas y menor producción futura.

La reducción ocurre en un periodo en el que tampoco se han suscrito nuevos contratos de exploración de hidrocarburos.

Proyectos tardan seis años hasta el primer barril comercial

La industria de hidrocarburos tiene ciclos de maduración largos. Según Castañeda, un proyecto tarda en promedio 6 años desde la firma del contrato hasta el primer barril comercial.

Esto significa que las decisiones que no se tomen hoy pueden sentirse durante varios años en producción, reservas, impuestos, regalías y seguridad energética.

Para Campetrol, cada trimestre de indecisión regulatoria implica producción y reservas que no se recuperan después.

Gobernabilidad institucional coordinada

Campetrol también pidió una gobernabilidad institucional coordinada entre Presidencia, ANH, ANLA, UPME, CREG y Ecopetrol.

La coordinación entre estas entidades es determinante para que la planeación energética, la regulación, el licenciamiento ambiental, la exploración y la infraestructura avancen con coherencia.

Sin esa articulación, los proyectos pueden quedar atrapados entre trámites, señales contradictorias, falta de información o incertidumbre regulatoria.

Carbón y oro dan oxígeno, pero no resuelven el fondo

El buen desempeño del carbón y los minerales metalíferos dio oxígeno al sector minero-energético en el segundo trimestre de 2026.

Sin embargo, el reto de fondo sigue en los hidrocarburos. Petróleo y gas son claves para ingresos fiscales, exportaciones, combustibles, generación térmica, industria y balanza comercial.

Si estos segmentos continúan cayendo, el país podría enfrentar menor autosuficiencia energética, mayor importación de combustibles y presiones sobre las finanzas públicas.

Qué debe priorizar Colombia

El sector plantea varias prioridades: reactivar exploración, acelerar proyectos costa afuera, revisar el potencial de recobro mejorado, garantizar seguridad en territorios, mejorar tiempos de licenciamiento y fortalecer competitividad tributaria.

También será necesario mantener una discusión técnica sobre recursos no convencionales, transición energética y necesidades fiscales del país.

La transición no elimina la necesidad de asegurar combustibles durante los próximos años. Por el contrario, exige planear cómo sustituir o complementar fuentes sin comprometer seguridad energética, ingresos públicos ni competitividad.

El segundo trimestre de 2026 mostró una recuperación del sector extractivo gracias al crecimiento del carbón y los minerales metalíferos, con expansiones de 16,2% y 15,4%, respectivamente. Pero la caída de 2,6% en petróleo y gas, la contracción de 14,0% en gas comercializado durante el semestre y la reducción de 2,1% en producción petrolera confirman que Colombia enfrenta un desafío estructural. Para el sector, sin nuevos contratos, más exploración, recobro mejorado y proyectos como Sirius, el país podría perder producción, reservas e ingresos fiscales en los próximos años.

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